Una visión global que mejora la seguridad en el transporte

TEMA Perú ha desarrollado un sistema de seguridad en el transporte basado en la metodología de la seguridad de procesos industriales.

La Carretera Central de Perú fue escenario en marzo de 2021 de un aparatoso accidente de seis camiones cisterna que causó un fallecido y cortó la circulación por esa vía durante dos días. No es el único caso, pero sí uno de los más recientes que ha encendido las alarmas y ha puesto en relieve la necesidad de mejorar la seguridad en el transporte. TEMA Perú ha desarrollado una sinergia entre la seguridad en el transporte y la seguridad de procesos industriales que aúna el conocimiento de ambas áreas para obtener una metodología más sólida, que tiene en cuenta y prevé todos los posibles riesgos. Se basa en el amplio conocimiento tanto operativo como remoto del sector transporte, así como en el desarrollo de la metodología, la administración del software y la evaluación de los riesgos asociados propios de la seguridad industrial.

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Bioseguridad para tener la COVID-19 controlada en el trabajo

La estrategia de bioseguridad desarrollada por Tema Perú consigue un cumplimiento de los controles  superior al 98%.

TEMA Perú lleva casi un año desarrollando un proyecto de bioseguridad a gran escala en hasta 25 instalaciones de una importante compañía del sector hidrocarburos repartidas por todo el país que ha conseguido un grado muy alto en el cumplimiento de las medidas de bioseguridad. Tal ha sido el éxito, que el servicio se ha renovado para seguir teniendo bajo control el  la COVID-19 en el entorno laboral de la compañía.

La bioseguridad tiene como objetivo prevenir los riesgos derivados de la exposición a agentes potencialmente infecciosos y en época de pandemia, como la que vivimos por el virus SARS-COV-2, ha cobrado una especial importancia. Es por ello que a mediados de 2020 Tema Perú creó una solución integral para gestionar la bioseguridad de una empresa, teniendo en cuenta contratistas y trabajadores propios y que, además, también incluía un módulo informático para la gestión del  trabajo remoto.

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El impacto social de un proyecto se mide en likes

En el ciclo de vida de un proyecto, desde la concepción de la idea hasta la operación de una instalación, es muy importante la relación entre la empresa y las comunidades que habitan en la zona de influencia del proyecto. Para minimizar los posibles impactos negativos a escala social que estos proyectos puedan generar, es fundamental investigar y valorar los riesgos potenciales, así como establecer un vínculo sólido con los grupos de interés o stakeholders.

En TEMA LITOCLEAN nos encargamos de elaborar los Estudios de Impacto Social previos, que arrojan información básica para las compañías sobre el impacto del proyecto en las comunidades de la zona. La transparencia, información e inclusión de estas comunidades en el día a día del proyecto son claves para su éxito. Establecer un canal efectivo de comunicación para informar sobre el proyecto, explicar sus beneficios, sus desventajas y despejar sus dudas, fortalecerá la buena relación entre todas las partes involucradas.

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Estudio de Riesgos de Edificios (BRA)

E. Domenech, I. Río, G. Martínez, A. Tomás, B. Mundó

Introducción

El estudio de riesgo de edificios (Building Risk Assessment) es un proceso de análisis cuyo objeto es determinar y cuantificar los riesgos a los cuales está sometido un edificio que se encuentra en una zona expuesta a los efectos derivados de incendios, explosiones y/o dispersiones tóxicas, para poder garantizar la seguridad de sus ocupantes, así como la integridad de los equipos e información contenidos en los mismos.

Existen diversas maneras de afrontar este análisis, suponiendo cada una de ellas, una aproximación más o menos precisa a la realidad.

Estos análisis de riesgos se desarrollan según normas internacionales como la API 752 y 753, además de guías como la de la UK Chemical Industries Association.

Parámetros y planteamiento del análisis

Son muchos los parámetros que deben considerarse para plantear el análisis del riesgo de edificios, entre otros:

  • Características de las sustancias peligrosas involucradas en los procesos (LEL, UEL, reactividad).
  • Energía mínima de activación.
  • Consideración de explosiones de vapor no confinadas (UVCE) o confinadas (CVE), entre otras.
  • Ubicación de posibles puntos de ignición.
  • Selección del epicentro de la explosión
  • Identificación y dimensionamiento de zonas congestionadas y su grado de confinamiento
  • Modelos de cálculo a aplicar: TNT equivalente, Multienergy, Baker-Strehlow, CFD, entre otros aceptados.

El planteamiento del análisis requiere:

  1. Identificación de áreas de proceso con riesgo de explosión; típicamente, explosiones confinadas y no confinadas, explosiones por estallido de recipientes, BLEVEs o runaways.
  • Identificación de áreas de proceso con posible liberación de sustancias inflamables.

En este caso pueden plantearse dos supuestos:

  1. La nube de gas se dispersa por la planta hasta encontrar un punto de ignición con energía suficiente para generar la explosión.
  • La nube de gas se dispersa por la planta y va ocupando zonas congestionadas; en las que se genera la explosión.
  • Simulación de las explosiones y determinación de las sobrepresiones e impulsos generados.

Metodologías

Partiendo de la base del planteamiento de las explosiones en zonas congestionadas, el análisis de riesgo puede afrontarse siguiendo, básicamente, dos metodologías.

  1. Basada en el alcance de las consecuencias:

Esta metodología requiere, para cada accidente postulado, el cálculo de la severidad de los escenarios de explosión que pudieran alcanzar al edificio, independientemente de su frecuencia de ocurrencia.

EL escenario accidental planteado en este caso es el denominado “Worst Case” y considera:

–   Máxima cantidad de masa inflamable a explotar en el volumen libre de la zona congestionada (en función del UEL de la sustancia);

–   Naturaleza de las sustancias manejadas;

–   Ubicación de las zonas congestionadas y

–   Ubicación del edificio a proteger.

  • Basada en riesgo:

Se trata de una metodología cuantitativa que requiere, para cada accidente postulado, la determinación de las consecuencias y correspondiente frecuencia de explosión, valores que permitirán calcular el riesgo y compararlo con el criterio de aceptabilidad preestablecido.

Las etapas a desarrollar en esta metodología son:

1.    Identificación y localización de las zonas congestionadas

A partir de una inspección de las instalaciones objeto de estudio, complementada con la necesaria información gráfica, se identifican las posibles zonas de congestión.

Para cada una de las zonas presumiblemente congestionadas, debe determinarse el volumen que efectivamente podrá ocupar el gas.

2.    Identificación de peligros y selección de escenarios accidentales.

La identificación de peligros y la selección de los escenarios accidentales se realiza a través del análisis del proceso y de las instalaciones, así como de los resultados de un Análisis PHA (HAZOP o similar) y de un Estudio Cuantitativo del Riesgo.

3.    Modelización de la explosión.

Masa explosiva: para determinar la cantidad de gas o vapor inflamable que pudiera participar en la explosión se considera el criterio “Dispersion Calculated Congested Volume” según API RP 752, por ejemplo.

En primer lugar, se simula la dispersión de la nube inflamable asociada a la fuente de escape teniendo en cuenta la densidad del gas tras su liberación a la atmósfera y, en caso de que la nube alcance una zona congestionada de la planta, el volumen de gas que participa en la VCE, correspondería al de la nube inflamable en esta zona.

Sobrepresión e impulso mecánico: para el cálculo de las VCE se pueden aplicar los modelos apuntados anteriormente.

Tomando como ejemplo el modelo MultiEnergy, en el que es necesario definir una curva de explosión según:

  • Reactividad de los productos implicados.
  • Congestión de la zona.
  • Grado de confinamiento que puede alcanzar la nube inflamable.

Además de las explosiones derivadas de la fuga de sustancias inflamables, deben considerarse otros escenarios específicos como explosiones del tipo BLEVE, runaway o explosiones internas, según se hayan identificado en el estudio de riesgos.

4.    Evaluación de la sobrepresión e impulso sobre el edificio o área de interés.

La magnitud de la sobrepresión y del impulso generados por cada explosión sobre el área en estudio, se evalúa en función de la distancia existente entre el epicentro de las explosiones y las fachadas y techo del edificio. 

5.    Frecuencias.

La frecuencia de las explosiones se determina en base a:

–    Frecuencia del escenario de explosión o de fuga de gas inflamable en los equipos, que deben determinarse mediante el análisis de árboles de fallos;

–    Condiciones de estabilidad atmosférica, que definen la dispersión y el alcance de la nube inflamable;

–    Probabilidad de las distintas direcciones de viento

–    Probabilidad de ignición de la nube inflamable.

La combinación de todos estos factores con relación a la ubicación del edificio a proteger, definirán la frecuencia para cada escenario considerado.

6.    Determinación de la sobrepresión accidental de diseño.

Para definir la sobrepresión e impulso de diseño del edificio en estudio, se determinan los valores correspondientes al riesgo asumible. A continuación, se presenta un ejemplo de gráfica de Frecuencia acumulada vs Sobrepresión (Curva “F-SP”).

A partir de esta representación se determina la sobrepresión e impulso a la que debe estar diseñado el edificio, con objeto de proteger a sus ocupantes, considerando la aceptabilidad del riesgo asumida.

Parámetros condicionantes y selección de metodología

El método probabilista involucra muchos factores que condicionan el cálculo:

  • Ubicación del punto de fuga de gas inflamable.
  • Condiciones de operación en el punto de fuga.
  • Probabilidad del escenario.
  • Condiciones meteorológicas que inciden en el alcance del LEL y correspondiente probabilidad.
  • Ubicación y características de las zonas congestionadas.
  • Dirección de viento que define la probabilidad de que el gas fugado se oriente hacia una u otra zona congestionada.
  • Probabilidad de ignición de la nube inflamable en el interior de la zona congestionada.
  • Orientación del edificio con respecto al punto de explosión.

El resultado de estos complejos cálculos permite racionalizar el dimensionamiento del edifico, sin incurrir en posibles sobrecostes en la construcción e implementación de la/s solución/es.

Las ventajas y desventajas de las metodologías expuestas pueden resumirse en:

MetodologíaVentajasDesventajas
En base a consecuenciasMetodología simpleAhorra tiempoExcesivamente conservadora, al considerar el “Worst Case Scenario”Puede comportar un sobredimensionamiento del edificio al considerar un escenario de una remota probabilidad de ocurrencia.
En base a frecuenciaEl resultado contempla el conjunto de los escenarios con mayor probabilidad de ocurrencia.Supone una optimización del dimensionamiento del edificioMetodología complejaRequiere tiempo y experiencia en su estudio.

Con objeto de optimizar el proceso de diseño, suele considerarse una metodología mixta.

Aplicaciones para el diseño de edificios bunkerizados

El estudio descrito tiene las siguientes aplicaciones directas en función de la fase de diseño:

  • Para nuevos edificios o en fase de diseño, se elaboran mapas de isoprobabilidad para los distintos niveles de sobrepresión e impulso, lo que facilita decidir la ubicación idónea de los edificios de acuerdo a su vulnerabilidad y grado de ocupación.
  • Para edificios existentes, se determina la resistencia a la sobrepresión e impulso que deben tener para garantizar la seguridad del personal y la integridad de sus activos.

En este segundo caso, una vez conocidas las características constructivas básicas que debe cumplir el edificio, a saber, resistencia a:

  • Sobrepresión máxima.
  • Impulso máximo.
  • Radiación térmica máxima.
  • Sustancias tóxicas y concentración que podrían alcanzar.

Se pasa a la etapa de diseño constructivo del edificio.

Conclusiones

Cuando se plantea el diseño de un edificio a ubicarse en una zona expuesta a incendios, explosiones y/o fugas tóxicas, es imprescindible disponer de una adecuada evaluación de riesgos, herramienta que permite tomar las decisiones oportunas en cuanto a las características constructivas básicas, así como a su ubicación y disposición.

No hay dos diseños iguales, cada caso debe estudiarse de forma personalizada. El tipo de sustancias y de escenarios a considerar, la ubicación y distribución tanto de las áreas congestionadas como de los edificios objeto de estudio, el valor de frecuencia acumulada a considerar, así como otros parámetros de cálculo, nos obligan a ser cautos y a no banalizar los valores de diseño simplificándolos en valores estándar.

Una mayor inversión en la adecuada evaluación de riesgos nos permitirá optimizar la solución a adoptar, manteniendo los estándares de protección y de seguridad.

“Es el inicio de un gran cambio para que la industria peruana crezca y sea sostenible”

Raúl Manga, coordinador de Proyectos en TEMA Perú analiza el RCD 203-2020-OS/CD – Disposiciones para la Implementación de un Sistema de Gestión de Seguridad de Procesos en las Instalaciones donde se realizan actividades de Refinación y Procesamiento de Hidrocarburos.

La reciente publicación de la Resolución de Consejo Directivo RCD 203-2020-OS/CD por parte del gobierno peruano, donde se fija la normativa sobre la instauración de un sistema de gestión de seguridad de procesos en instalaciones que ejecutan actos de refinación y procesamiento de hidrocarburos, generó un alud de dudas entre los stakeholders del sector por la falta de esclarecimiento de algunas de las 16 directrices que se tratan en el documento.   

La primera de ellas surge a partir del hecho que debe ser la propia empresa quien determine si la Resolución le afecta o no y, aunque a priori podría ser fácil de ver, resulta que el concepto sobre ‘el trabajo con líquidos o gases inflamables en una cantidad de 10.000 libras’ provoca un vacío, pues “podría ser una cuantía de capacidad instalada o bien que apenas esté diseñada para esa dosis o que incluso se refiera a procesar 10.000 libras en un determinado tiempo”, explica Raúl Manga, coordinador de Proyectos en TEMA Perú.

Y no solo eso, sino que el documento expone que este sistema no aplica para instalaciones que normalmente están desatendidas u operadas de forma remota, de manera que “si, por un lado, tenemos un campo de gas y, por el otro, una plataforma con un pozo perforado gestionado remotamente, resulta que en ese pozo el sistema no aplica, pero en la planta sí, entonces se produce una contradicción”, alerta Manga. Una incoherencia y también un riesgo mayor al no tener el control de seguridad de esas zonas.

No hay claridad en cuanto a qué significa ser experto en Seguridad de Procesos

Otro de los temas que produjo debate es la inversión que va a suponer para las empresas implantar este sistema de gestión de seguridad de procesos, ya que pese a que muchos de los  elementos que desarrolla el documento vienen siendo gestionados por las empresas, darle el enfoque de sistema de gestión y optimizar cada uno al cumplimiento estricto de la normativa sugiere preliminarmente asociar presupuestos específicos. Tampoco queda claro cómo y quién fiscalizará el proceso “ya que se utiliza a lo largo de la Resolución el término experto, pero no hay claridad en cuanto a qué significa ser experto en Seguridad de Procesos”.

En este punto, Manga asegura que este panorama es incipiente en Perú y que no existen demasiados profesionales con un bagaje tan amplio en esta área como para poder ejercer de expertos implementadores y fiscalizadores, , aunque cualquier profesional que acredite experiencia amplia puede desempeñar el papel de interventor para poder elaborar los estudios. Quizás esta nueva normativa actúe como motivadora para que a medio plazo existan perfiles especializados en la seguridad de procesos.  

Hay pocas organizaciones que tengan un nivel de cultura generativa en seguridad de procesos.

Un aspecto calve que la Resolución alienta es adoptar una cultura de seguridad de procesos que realmente se preocupe por gestionarla a todos los niveles y que esté promovida por el conjunto de actores que componen la estructura de cada compañía, “un aspecto complejo porque hay pocas organizaciones que estén posicionadas de alguna manera y tengan un nivel de cultura generativa o en camino a serlo”, en palabras de Raúl Manga.  

Y justo relacionado con este compromiso están pensados los plazos de entrega del cronograma de implementación, que se limita a un año desde la aprobación de la Resolución, es decir, hasta noviembre de 2021, y hasta cuatro para ponerlo en marcha, unos tiempos de entrega “adecuados porque no deberían tomarse más tiempo en acondicionar algo que en su mayoría las empresas ya tienen implementado, solo hay que darles otro enfoque si, además, el objetivo es tener el riesgo controlado para no quedar expuesto ante una desgracia”.

Un paso hacia el futuro

A pesar de la incertidumbre a la que induce esta Resolución, nuestro experto defiende que “es muy buena iniciativa porque es el inicio de un gran cambio muy esperado desde hace mucho tiempo en la industria”. De hecho, Manga aboga por un concepto de gestión de riesgos integral donde todo el sector “tome una posición resiliente y fiscalizadores, fiscalizados y consultores trabajen con la misma perspectiva de futuro en pro de una gestión adecuada que dé continuidad al negocio”.

Es más, Raúl Manga cree que “este sistema no puede verse como algo independiente, sino que debe entrelazarse con los sistemas de gestión HSE tradicionales” que actualmente tienen todas las empresas. Y es que “lo único que busca este proceso es que la industria se extienda y sus compañías sean sostenibles en el tiempo porque tendrán una capacidad de respuesta a eventos no deseados”, afirma.

¿Pueden explotar los geles hidroalcohólicos?

Carlota Hernández

El consumo de geles hidroalcohólicos para la desinfección de manos, ha aumentado desde el inicio de la pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2, debido a las propiedades desinfectantes de éstos. A continuación, y a raíz de diversas noticias que se han difundido al respecto, se analiza si dichas sustancias son susceptibles de inflamarse con facilidad o de forma espontánea.

El primer paso necesario para realizar este análisis es recordar los factores que determinan la inflamabilidad [1] de una sustancia y que quedan definidos por el triángulo del fuego.

Para que se produzca la inflamación de una sustancia es imprescindible la presencia simultánea de:

  • Un combustible (en este caso los vapores inflamables que puedan emitirse del gel hidroalcohólico)
  • Un oxidante que aporte oxígeno para la reacción de oxidación (en este caso el aire)
  • Punto de ignición con suficiente energía como para activar la reacción de combustión

Una condición adicional es que la proporción de vapores inflamables/oxígeno debe encontrarse dentro de los límites de inflamabilidad característica de cada sustancia. Este parámetro se obviará en el análisis que se presenta, al considerarse que podrá cumplirse fácilmente con esta condición. En cualquier caso, los límites de inflamabilidad[1] del etanol (3,1%vol. – 27,7%vol.) y del alcohol isopropílico (2%vol. – 13,4%vol ) son suficientemente amplios como para que no supongan una limitación.

Otro concepto a tener en cuenta es la temperatura de inflamación, que es aquella temperatura mínima en la que una sustancia inflamable genera vapores suficientes como para formar una mezcla inflamable con el aire.

¿Qué composición tienen los geles hidroalcohólicos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define dos formulaciones para la fabricación de gel hidroalcohólico:

FORMULACIÓN 1FORMULACIÓN 2
• Etanol al 96%: 8333 ml • Peróxido de hidrógeno al 3%: 417 ml • Glicerol al 98%: 145 ml• Alcohol isopropílico al 99.8%: 7515 ml • Peróxido de hidrógeno al 3%: 417 ml • Glicerol al 98%: 145 ml

Como puede observarse de dichas formulaciones, los geles hidroalcohólicos contienen productos inflamables como el etanol y el alcohol isopropílico, cuyos vapores, en presencia de una fuente de ignición y un agente oxidante, pueden inflamarse u ocasionar una explosión.

Inflamabilidad de los Productos incluidos en las formulaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

El etanol tiene, según el reglamento (CE) nº 1272/2008[2], las siguientes clasificaciones de peligrosidad:

  • H225 Líquido y vapores muy inflamables
  • H319 Provoca irritación ocular grave

La clasificación H225 implica que la sustancia peligrosa presenta un punto de inflamación inferior a 23°C y un punto inicial de ebullición superior a 35°C. El punto o temperatura de inflamación del etanol en estado puro es de 12ºC. En el caso de mezclas o soluciones, esta temperatura varía según la concentración de sustancia inflamable en la solución.

En el gráfico que se muestra a continuación se representa el punto de inflamación de una solución acuosa de etanol en función del porcentaje másico de etanol presente[3]. Puede observarse que para una concentración de etanol del 5%, el punto de inflamación es de 60ºC, mientras que para concentraciones del 95%, es de 16ºC.

Tras el análisis de estos datos puede concluirse que, de acuerdo a las formulaciones indicadas anteriormente, el contenido en etanol en los geles hidroalcohólicos es de alrededor del 90% en masa, por lo que se considerarían inflamables por encima de aproximadamente 20ºC. En verano, cuando se supera con creces esta temperatura, hay que tener especial cuidado ya que, en presencia de una fuente de ignición, los geles hidroalcohólicos pueden inflamarse con facilidad. De hecho, si consideramos para el verano una temperatura aproximada de 30ºC, los compuestos con contenido de etanol de más del 30% ya serían inflamables. En invierno, al haber una menor temperatura ambiente, se reduce notablemente el riesgo de inflamabilidad. Por debajo de 15ºC puede considerarse que los geles hidroalcohólicos ya no son inflamables, dado que serían necesarias concentraciones másicas por encima del 95% en etanol.

Los geles hidroalcohólicos con base en etanol presentan riesgo de inflamación por encima de aproximadamente 20ºC y son fácilmente inflamables si se exponen a fuentes de calor o llama.

¿Pueden inflamarse los geles hidroalcohólicos en presencia de una fuente de ignición?

Los geles hidroalcohólicos clasificados como inflamables (con un contenido en etanol superior al 60% m/m) presentan un punto de inflamación inferior a 23ºC, esto significa que para temperaturas ambientales inferiores a este valor y en presencia de alguna fuente de ignición, podrían llegar a inflamarse, incluso de forma violenta.

Por lo que se refiere a fuentes de ignición, la normativa europea EN 1127-1:2019[4] define trece fuentes distintas susceptibles de ocasionar una inflamación/explosión:

  • Superficies
  • Llamas y gases calientes
  • Chispas generadas de forma mecánica
  • Chispas eléctricas
  • Corriente eléctrica de dispersión
  • Protección contra corrosión catódica
  • Electricidad estática
  • Rayos
  • Campos electromagnéticos
  • Radiaciones ionizantes
  • Ultrasónico
  • Ondas de choque de compresión adiabática
  • Flujos de gas y reacciones químicas

Los geles hidroalcohólicos presentan puntos de inflamación relativamente bajos y, por lo tanto, sí presentan riesgo de inflamación en caso de ponerlos en contacto con alguna de las fuentes de ignición indicadas. Es necesario una adecuada manipulación de los mismos y almacenarlos alejados de fuentes de ignición y con las medidas de prevención y mitigación de incendios adecuadas, así como evitar en todo momento derrames no controlados de los mismos.

Dado que las propiedades físico químicas del alcohol isopropílico son simlares a las del etanol, los resultados aquí expuestos pueden considerarse extrapolables al caso de geles hidroalcohólicos que contengan alcohol isopropílico.

¿Pueden inflamarse los geles hidroalcohólicos si se dejan al sol?

Tanto el etanol como el alcohol isopropílico son productos T2 según la norma IEC 60079-20[5], presentando temperaturas de autoignición que van de los 300ºC a los 450ºC. La temperatura de autoignición es aquella en la que una sustancia se inflama de forma espontánea sin necesidad de una fuente de ignición.

En el caso concreto del etanol y del alcohol isopropílico, dichas temperaturas son de 400ºC y 425 ºC[6] respectivamente. La temperatura de autoignición de una mezcla con estos dos productos, teniendo en cuenta el resto de componentes de las formulaciones recomendadas por la OMS, no son inflamables, sería superior a los valores indicados de las sustancias puras. La exposición al sol en ningún caso generará temperaturas superiores a las indicadas, por lo que, si el contenido no se vierte ni el envase se encuentra dañado, no es factible que se produzca una ignición espontánea del mismo.

Por último, sería altamente recomendable que todos los geles hidroalcohólicos que se comercializan llevaran la indicación de peligrosidad por inflamabilidad (llama), lo que no es así en muchos de los casos.


[1] GESTIS Substance Database. Information system on hazardous substances of the German Social Accident Insurance.


[2] Reglamento (CE) nº 1272/2008de 16 de diciembre de 2008, sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas, y por el que se modifican y derogan las Directivas 67/548/CEE y 1999/45/CE y se modifica el Reglamento (CE) nº 1907/2006.


[3] GESTIS Substance Database. Information system on hazardous substances of the German Social Accident Insurance.


[4] EN 1127-1:2019: Explosive atmospheres – Explosion prevention and protection. 


[5] IEC60079-20: Material characteristics for gas and vapour classification – Test methods and data.


[6] GESTIS Substance Database. Information system on hazardous substances of the German Social Accident Insurance

Seguridad en la selva. Cómo evitar riesgos en proyectos en sitios remotos

El de TEMA Perú es un equipo experimentado en la gestión de trabajos en localizaciones de difícil acceso, que complican tanto la logística como la gestión de la seguridad.

Los proyectos de recuperación y preservación del entorno natural en ocasiones implican el trabajo en lugares remotos, lo que complica la logística y la seguridad del servicio. El equipo de TEMA Perú está acostumbrado a estos escenarios, con la selva como protagonista, y su amplia trayectoria les ha permitido desarrollar un sistema de gestión HSE (Health, Safety & Environment) muy completo y riguroso que se pone a prueba y mejora con cada nueva experiencia.

La seguridad de todo el personal desplazado en un proyecto de este tipo es una prioridad absoluta para la dirección de TEMA, una política que ha permitido reforzar esta área y volcar esfuerzos en la prevención.

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La Ley que puso al día la Evaluación Ambiental

Un comentario sobre la Ley 9/2018, por la que se modifica la Ley 21/2013, de Evaluación Ambiental

H. Cano, A. Tomás

En diciembre del 2018, se publicó la Ley 9/2018, de 5 de diciembre, que modifica varias normas de la Ley 21/2013, de Evaluación Ambiental, y transpone los requisitos de la Directiva 2014/52/UE, dicho sea de paso, con indiscutible retraso.

Esta ley también “modifica la Ley 21/2015, de 20 de julio, por la que se modifica la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes y la Ley 1/2005, de 9 de marzo, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero”, aunque en términos de proyectos relacionados con la industria química, los cambios más relevantes y destacados son los que afectan a la Ley 21/2013, de Evaluación Ambiental.

La nueva Ley modifica 41 apartados de la Ley 21/2013 entre artículos, disposiciones y anexos. Estas modificaciones han supuesto confusión e incertidumbre entre los responsables ambientales tanto de los operadores como de las ingenierías, así como los organismos y administraciones encargadas de la resolución de los estudios de impacto ambiental. Sigue leyendo

Incident investigation Practical recommendations

S. Palumbo, A. Tomás

1. Accident vs Incident

Incident Investigation is a powerful method of identifying the causes as well as the sequence of events that lead to an unsafe condition. If the condition of insecurity has developed in a scenario with an impact on the people, the environment, the equipment or the company’s reputation, it is called an “accident”. If this scenario has only generated the potential to cause harm, it is called an “incident”.

Consequences greater than those manifested may be hidden in an “incident” or “near-miss”, which is why it is preferred to refer to it as incidents’ investigation and not accidents.

Fig.1: ” Iceberg Theory”, Bird y Germain, 1985.

It is acknowledged that behind each fatality there are ten (10) severe incidents, thirty (30) minor and six hundred (600) “almost accidents”. At the base of the pyramid are the so-called unsafe acts or unsafe conditions that are, in fact, the origin of incidental scenarios, often in the form of “hidden causes”.

The best way to avoid more severe events is preventing and mitigating these minor cases.

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An offshore oil platform reliability study (RAM study)

A. LEÓN, F. HURTADO, S. PALUMBO, A. TOMÁS

Offshore oil platforms are large structures located on the sea surface, whose purpose is the oil or gas extraction, processing and transferring to an end user; basically it is an industrial installation that conveys obvious limits due to the presence of equipment in a limited space.

An oil platform production is regulated by commercial treaties and subject to government authorizations, which defines the exact valid period for the administrative concession. Consequently, it is essential to optimize installation and production costs throughout the platform life in order to maximize the investment.

This necessity is highlighted in the “Take or Pay” contracts (which assumes a minimum fixed royalty quota to be paid to the country´s government in where the facility is located, regardless of whether or not extractions occurs), or where the local economy and energy autonomy is highly reliant on oil extraction.

These facilities have all the necessary infrastructure for this purpose, highlighting the process equipment and auxiliary services, emergency systems, heliport, office buildings and housing module, among others.

To quantitatively define how to maximize production continuously throughout the lifetime of an installation, a thorough evaluation of the reliability, maintainability and availability parameters is necessary. These three concepts define, precisely, a reliability study, usually called RAM study.

The RAM study is decisive to achieve this objective, especially when the installation design is validated and the maintenance strategy is planned. Sigue leyendo